Skip to content Skip to footer

Cuando una persona como d. Javier se va al Cielo, deja en la Tierra un vacío de bondad. Que interceda por nosotros a la Virgen, para que seamos fieles y sigamos el camino que él en sus tan preciadas homilías de la Vigilia Pascual enseñaba a todos. Con afecto.
María Belén.