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Quisiera compartir con ustedes en este espacio, una carta muy especial de D Javier de Mora-Figueroa redactada a mano a mi querido abuelo.

Torreciudad 9 de julio de 2009

Muy querido Antonio:

Por un pajarito, he sabido que estás un poco averiado, aunque me aseguran que sólo las goteras propias de nuestra edad. Yo ya rozo los 70, así que tampoco son pocos.

Me ha alegrado mucho recordar mis tiempos en Málaga y los comienzos de la labor en Marbella, de la que fuiste protagonista. Cuando pienso en cómo se ha desarrollado todo – centro, colegios, etc. No paro de dar gracias a Dios.

¿Es mucho optimismo pensar en que, gracias al AVE, puedo verte algún día por aquí? Te recogería personalmente en Zaragoza para hacer juntos una romería en la Virgen de Torreciudad.

El optimismo de pensar en este viaje nace de las ganas de verte. El 6 de septiembre estará aquí el padre pero las ordenaciones y el 12 es la Jornada de la familia.

Aquí, gracias a Dios, hay trabajo para dar y tomar y diariamente – no es exageración – la virgen hace milagros espirituales: conversiones, decisiones de entrega , etc, etc.

Naciones de todo tipo y mucha gente joven en vacaciones. Te puedes imaginar como disfruto. Me siento como ratón en el queso con tanta gente que quiere oír hablar de la Virgen.

Hemos descubierto una medalla, de las que llegaban cosidas a la ropa de los peregrinos, de la Virgen de Torreciudad que es del siglo XIII. Esto demuestra que estamos en uno de los caminos de Santiago y así pueden venir también las personas que quieren hacer el camino.

De dinero andamos mal, pero eso ha sido siempre así. Tenemos una hipoteca de 20 años de un edificio nuevo que hemos hecho para la oficina de información. Así que durante un montón de años seré maldecido por mis predecesores «trimestralmente» cuando tengan que pagar la hipoteca.

Bueno. Antonio estos minutos que te he dedicado recordando los buenos y viejos tiempos, los he empleado también para encomendarte. A ti y a tu familia. A nuestra edad tenemos que escoger entre ser un viejito encantador o un anciano cascarrabias. Tu y yo escogemos lo primero ¿verdad?

Un abrazo fortísimo.