Skip to content Skip to footer

Gracias don Javier por haber sabido pilotar -con sus palabras- este gran portaaviones que es Torreciudad. Gracias por sus vibrantes homilías tantas veces cada año. Gracias por todo lo que hemos aprendido de dirigir con serenidad y alegría todas las cosas que hacemos cada día. Gracias por todo, y desde el Cielo siga ayudándonos a sacar adelante tantas cosas que tenemos entre manos.