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Un placer haber podido escuchar tantas veces de su boca que la música es un camino para encontrarse con la «Máxima Belleza».
¡Cuánta gente se ha podido acercar a Dios, aquí en Torreciudad, gracias a usted. por hacer posible tanta buena música.
Recuerdo especialmente la Misa del Centenario de san Josemaría done hicimos, juntamente con la Universidad de Valladolid, una gran locura. ¡Gracias de parte de todos los que colaboraron!
Ya siento que la última vez que ha sonado la Salve marinera es su nombre, haya metido la pata. Seguro que allá en el cielo habrá sonado con todas las bandas militares y todos los honores.
¡Hasta el Cielo, D. Javier!
Ayúdenos desde arriba…