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Gracias D. Javier… Por esas meditaciones sencillas y pausadas… que llegaban al corazón y a la cabeza…
Aprender a amar a la Virgen cada día era fácil y es… Gracias…
Aquellas charlas en las que nos dejaba con ganas de escuchar más… y aquel título que en «broma» nos puso a las personas de limpieza del santuario las azafatas de la Virgen… Gracias…
Gracias por tantas cosas… Siempre estará en nuestro recuerdo…