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He recibido la noticia de la defunción de don Javier Mora-Figueroa.
Yo tuve la ocasión de hablar con un día a solas con él (unos 30 minutos), y me impresionó, sobre todo su humildad, el cariño con el que te miraba, y veías a una persona de Dios, exigente consigo misma, exigente con los demás, pero que te quería un montón.
Demos gracias a Dios, por poder tener con nosotros a esta persona Santa.
Reciban mis condolencias por el fallecimiento de don Javier.
Estoy seguro de que ahora está intercediendo por todos nosotros.
Reciban un abrazo.