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Llegamos como cada año al Santuario un mayo del 2001 con motivo de nuestra 24 Romería motera. Se nos acercó un sacerdote interesándose por nuestras andanzas. Recuerdo que nos dijo: «Como que hace 24 años que venís al Santuario y nadie os hace ni caso!! Vamos a montar un gran recibimiento para celebrar el año que viene los 25 años de Romería». A si fue como entablamos amistad con D. Javier. A partir de ese año las Romerías fueron mucho más entrañables. Nos acercó a Dios a través de la Virgen de Torreciudad, con cariño, a los más creyentes y a los que no lo eran, nos hizo fácil la confesión a todos. Venía a nuestras cenas en el Grado para conocer y hablar con la gente, siempre con su sonrisa, y gran sentido del humor. En el 2015 celebró la última Misa de la Romería en la capilla del Pilar con un gran esfuerzo físico, un Santo. Otro día enseñándonos el Santuario subimos a la torre y empezó a tocar todas las campanas diciéndonos “jajajaja los de abajo estarán pensando; otra vez el rector con sus juegos, bueno ya me conocen y no me hacen caso”. A D. Javier todos le querían, todos le queremos, nos ha dejado una huella imborrable en nuestros corazones para siempre. Este año celebraremos, si Dios quiere, la 40 Romería y a partir de ahora la denominaremos: MEMORIAL D. JAVIER MORA-FIGUEROA.