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Adios D. Javier: Jamás pensé que con tantos años de diferencia nos encontrariamos otra vez. Arjona, mi pueblo, era uno de sus lugares de descanso. Torreciudad su lugar de trabajo y evangelizacion. Ha sido para mi un inmenso honor tenerlo entre mis vecinos y amigos. El cielo le estará devolviendo en música divina sus desvelos por las personas de este mundo. El tiempo pasa rápido y pronto podremos reanudar las tertulias ante el Altísimo. Hasta entonces un abrazo.