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Lo conocí para ayudarme en mi proceso vocacional y tras una Semana Santa en Torreciudad, decidí ser sacerdote en abril de 1985. Cuando se lo conté regresado a Madrid se levanto de la silla y sin decirme nada me dio una bofetada. «Si lo sé no sé lo digo» pensé, pero nunca olvidaré esa tortica. A los días me acompañó a mi casa para comentar con mis padres la decisión. Entenderéis la alegría de verlo rector en Torreciudad.
Me encomiendo a Él y Confió vele por mi Ministerio desde el Cielo de la mano de Nuestra Señora y San José. Gracias, gracias, gracias