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Conocí a Don Javier en mis estancias más o menos cortas a Torreciudad y con la suerte, de escuchar esos milagros de la Virgen en sus tertulias o clases.
También he aprendido de él a no desaprovechar ocasiones para pedir donativos para el Santuario cuando con gracia contaba como pedía esas ayudas.
Gracias Don Javier por todos los Rosarios que ha rezado delante de la Virgen porqué algo nos ha llegado a los que aún estamos en camino.