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Como presbítero en la Comunidad Apostólica Fronteras Abiertas lamento de corazón la perdida de don Javier. Tuve la dicha de conocerlo y tratarlo. Su gesto siempre fue fraterno y cariñoso.
Mañana le pondré en la patena. La cristiandad ha perdido un hombre bueno y fiel a su vocación y carisma.
Sin duda una gran perdida…