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Madre, en mi último mensaje te pedía por la salud de mi papá, y tu compañía para su posible cirugía o tratamiento médico. Tú, como siempre, te has excedido y no solo lo has acompañado en sus últimos momentos sino que también has enviado a ese sacerdote a prepararlo para su último viaje. Ese sacerdote -don Carlos- de la Obra lo preparó muy bien. Tú lo sabes mejor que nadie, que él ya está en el Cielo. Pues bien, hoy es su primer cumpleaños que celebra en tu compañía y la de nuestro buen Dios, allá en el CIELO.