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Madre guapa, linda, hermosa, bella, gracias por permitirme haber estado a tus pies el pasado lunes. Humanamente se lo debo a Manuel y a Tati, quien me llevo en su coche (como dicen por allá, aquí se dice carro). Te los encomiendo y también a la encantadora familia de Manuel, a quienes pude conocer, a su encantadora esposa, a Manuel, Inés, Jayme e Iñigo. Debo volver, pero tendré que llevar a mi familia. Hice mi romería de mayo a tus pies.