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Santísima y Querida Madre de Dios de Torreciudad. Te conozco desde una trade de retiro en el Club Gurkhas de la Residencia Ciudad Vieja, de Ciudad de Guatemala, una tarde de sábado, probablemente en enero de 1959. Me enseñaron unas estampitas de Motse Grases y de Isidoro Zorzano, y supe de San Josemaría. Te presento todas las honras que mi pobre persona pueda enviarte. Te pido por las labores de Torreciudad, como me han solicitado en un mensaje de allí. Me he canmbiado de correo pero sigo siendo el mismo hijo tuyo y de Dios. Te pido la protección para los míos y para mía.