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Madre querida, con cuánta humildad te pido que mi país sea más de hermanos. Que comprendan que la delincuencia no se ataca con cárceles. Que no se puede privar de buena educación a todos los hijos. Tú me conoces, Madre mía, me da pena tanta ambición y tanto odio que se siembra. Intercede para que el Espíritu Santo ilumine a las personas a vivir el Evangelio y se pregunten qué haría Jesús en su lugar. ¿Tener preferencia solo por algunos hijos? Madre querida, ayúdame a perseverar en mi ofrenda al Padre y que reciba la gracia de luchar por el que sufre. AMDG