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Madre, en este mes de tu advocación “Virgen del Carmen” nace el pequeño Juan Pablo, desde ya te ruego, por los méritos de tu Hijo, que día y noche lo tengas en tus brazos, que veles porque después de esta vida que comenzará lo lleves directo a la visión eterna de nuestro buen Dios. Te lo ruego de todo corazón: jamás se ha oído decir que ninguno de los que han acudido a vuestra protección, implorando vuestro auxilio, haya sido desamparado. Animado por esta confianza, a Vos acudo, oh Madre, Virgen de las vírgenes, y gimiendo bajo el peso de mis pecados me atrevo a comparecer ante Vos. Oh madre de Dios, no desechéis mis súplicas, antes bien, escuchadlas y acogedlas benignamente.