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En mi último mensaje del 2 de octubre te prometí que vendría a visitarte, para darte las gracias por todo lo que has hecho por mí. Tengo el pasaje del avión para Zaragoza, y si quieres Madre mía, nos veremos el jueves día 31. Tengo muchas ganas de verte y contarte muchas cosas. Gracias, Virgen de Torreciudad, por haberme escuchado.