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Por mi familia, mi madre Esperanza y mi hijo Jesús. Por mi trabajo. Por todas las personas más necesitadas. Por el Santo Padre el Papa Francisco.
Por mis presbíteros de mi Parroquia. Por todas las comunidades de mi Parroquia y especialmente por la mía nº 17. Por que mi fe, que nunca se apague. Te lo pido, Virgen Bendita.