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Quiero contar que M., nuestra hija mayor, a quien acompañamos a Torreciudad con su esposo y nuestra nieta… ¡ya tiene trabajo! Sí, ha conseguido un trabajo tras más de tres largos años buscándolo y haciendo cursillos, dedicados mayormente a la ayuda social. Está especialmente sensibilizada con los niños minusválidos y llegó a ser voluntaria en ASPACE, donde se sintió feliz; trabajó un contrato corto, y acabó en la calle. Dolorida, no desistió e intentó en otros lugares, pero una situación laboral nacional tan dañada no le permitió encontrar nada.

 

Recibí la «Novena del trabajo» y en breve ella la comenzó. Y ahora viene lo curioso. Ellos viven en una casa unifamiliar de protección y nuestra nieta asiste al colegio municipal. Precisamente C. a sus 6 años se entera allí de que necesitan mujeres para atender el comedor escolar y se lo cuenta a su madre, quien presenta su curriculum y en 24 horas tiene adjudicada la plaza de trabajo en propiedad. Carece de cuaquier recomendación humana y esto se resolvió en concurso. Ha sucedido hace 3 días y ya ha trabajado dos. Es llamativo que nuestra nieta actúe de mediadora, pero si pensamos que esta niña pidió a los Reyes Magos trabajo para su madre… Ha colaborado en la consecución de este empleo y es precisamente por su conducto como llega la noticia de la convocatoria. Asombroso.

 

Nos emociona a todos este asunto porque vemos que no ha llegado porque sí, sino que ha habido apoyos que todos sabemos de dónde proceden, y que agradecemos a la Virgen y a san Josemaría así como a personas que hicieron llegar sus rezos para esta causa. Mi hija, su marido y la pequeña son bondadosos y trabajadores y nos sentimos orgullosos de ellos. Nuestra alegría es infinita cuando vemos que se les pone a su alcance un recurso que, aunque modesto, les ayuda a subsistir en ese drama diario.