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Madre querida, te pido con humildad me ayudes en mi perseverancia por lo que tú como Madre de Dios, sabes mi abandono total en Manos de Nuestro Padre del Cielo y que triunfe el bien sobre el mal, para bien de la Iglesia y mayor gloria de Dios. Protege al Santo Padre y a SSBXVI. Tu Hijo conoce la sinceridad de mi corazón, Madre mía.