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Madre querida, te doy gracias por la familia que me haz regalado. Pero te pido por mi país, que quienes lo dirigen sean verdaderamente cristianos, que VIVAN el Evangelio, para que sea un país de hermanos. Ya vienen los fríos, que cada familia tenga un techo digno, ropas y alimentos. Que el país sea un país desarrollado para todos, no solo para una burbuja. TODOS somos hijos de Dios, tenemos un solo Padre.