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Madre mía, no puedo dejar de pedirte por los sacerdotes de mi país. Intercede ante tu Hijo por ellos, para que vivan la caridad entre ellos, «viviendo» Juan 17, 22-23. Que sean ejemplo para los laicos. Solo por la caridad y el amor que hayamos tenido con nuestros hermanos será como nos juzgará nuestro Padre del Cielo. Confío en ti, Madre querida. Todo para gloria de Dios.