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Estuve en Semana Santa a tu lado allí, junto a ti. En esos momentos era una de las personas más felices del mundo. Ahora en estos días atrás he intentado volver a estar junto a ti, Madre mía, pero no pude. ¡Me habría hecho tanta ilusión! ¡Podría haber visto al Padre! Todavía no lo he conseguido. Confío en que lo conseguire. Pongo este curso que empiezo otra vez el colegio en tus manos, no lo he podido hacer delante tuya pero sí desde mi corazón. ¡Haz que cada vez sea más grande hacia los demás! Ayúdame a quererte más, te quiero con locura, Madre mía. ¡Quiéreme!