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Madre querida: hoy una familia necesita de tu consuelo de Madre, pues ha sufrido una pérdida grande que dejará un vacío para siempre. Sé que a veces la cruz que tenemos que soportar no es comparable a la de Cristo y que Dios nos reconforta, pero te pido por todos ellos pues nosotros somos débiles y yo sé que necesitamos escucharle de una manera sobrehumana. Tú ya me entiendes pues me conoces y sabes todo lo que he pasado hasta recuperarme y aún ahora después de los años me duele, solo espero que también cuides de mis hijos y mi familia como siempre.