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Madre querida, a veces es tal mi desesperación que ya no aguanto más, pero pienso en lo que tu Hijo sufrió por nosotros y no tengo derecho a quejarme. Pero es que no sé qué es lo que pasa que cuando todo va bien algo ocurre que todo se estropea, que hago mal… Me desespera pensar que yo no sepa hacer bien las cosas y todo lo estropeo. A veces pienso que debería dejarlo todo, pero luego reflexiono y me digo a mí misma que tengo que ser fuerte y volver a empezar, pues sé que estás ahí, cuidando de nosotros. ¡Oh Madre, cuánto te necesito! Cuida de mis hijos y de la unión familiar.