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Madre querida, te pido con mucha humildad por la Iglesia de CHILE, me entrego y abandono en el Espíritu Santo con mucha oración, penitencia y adoración por los sacerdotes tan atacados por sus hermanos dedicados a lo social y a lo político abandonando absolutamente lo espiritual y la verdadera acción en una Iglesia tan atacada por el humo negro de satanás, produciendo su triunfo con la división de sus sacerdotes. Confío en tu intercesión Madre de los Sacerdotes, poniendo mi vida en las Manos de DIOS.