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Madre mía querida, te doy gracias por todo lo que he recibido en mi vida, bueno y menos bueno, siempre ha sido con el Amor del Padre. Te doy gracias, pero te pido con mucha humildad le des mucha perseverancia en la Fe, Esperanza y Caridad al P. Fdo. y sus fieles sacerdotes, que han sufrido una persecución permanente, en forma tan injusta, por la veneración que te han brindado durante todo su sacerdocio, único Camino seguro para llegar a tu Hijo. Te ofrezco mi vida de oración, penitencia y ayuno, por ellos y mi voluntad, libertad y mi vida por la santidad del PJE, que ha sufrido todo esto en obediencia y silencio y especialmente por el SANTO PADRE, por todo el sufrimiento que le causa la falta de amor que hay en el mundo. Dale mucha salud para que siga dirigiendo esta barca en tanta tempestad.