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Madre, te quiero muchísimo, y te doy mil gracias por todos los beneficios que me estás dando. Te pido, por favor, que me concedas todo lo que tú sabes que necesito, sin hacer daño a nadie. Hacía días que no te escribía, pero siempre te llevo en mi corazón. Pídele a tu Hijo Jesús, mi hermano, que me libre de la falsedad y de la mentira, tu sabes porqué. Dile que no me dé ni riqueza ni pobreza, solamente lo necesario para vivir, pagando lo que deba y haciendo el bien a todos.
Si me da riqueza, que no me olvide de vosotros, que la sepa administrar con los que lo necesitan, por supuesto que no me dé pobreza, ya que eso me puede hacer que robe, y entonces os ofenda a todos. En ti confío. Muchísimas gracias, no te olvides de nosotros, quiérenos también tú. Un beso muy fuerte. Tu hijo que te quiere: Joaquín.