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Madre mía querida, solo Dios sabe con qué fe y confianza te sigo pidiendo por los sacerdotes que te he encomendado. Ofrezco mi entrega y abandono total en las Manos de mi Padre. Te ruego por mi perseverancia final y te pido especialmente por el Santo Padre y por el santo sacerdocio del PJE y que entregue con amor todo su sufrimiento al Padre.