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Madre, vengo a pedirte una gracia, en el año de la Fe que ha comenzado hace muy poco: conviértenos, haznos de verdad cristianos. Que nuestra vida gire en torno a tu Hijo y a ti. Te pido especialmente por la confesión de ese hijo tuyo que aunque no lo sabe te quiere con locura. ¡¡Madre, concédenos una conversión grande que empiece ahora!! Te enconmiendo a ti esa confesión que por lo que me han contado tú eres especialista en esto. ¡Somos todo tuyos! ¡Muchas gracias con antelación porque sé que no nos dejas de escuchar nunca!