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Madre, dame sabiduría para saber qué palabras utilizar para que nadie se sienta ofendido y saber comportarme con mis compañeros, para que no haya enfrentamientos ni envidias. Lo cierto es que estoy aterrada con el nuevo curso pues ahora me siento bien y tengo miedo a que eso se acabe al volver a estar de nuevo con mis compañeros. Tú sabes todo lo que siento y todo lo que sufro, pero también pienso que todo lo que pasa es porque Dios así lo quiere. Por eso nunca me quejo, solo pienso: «así sea». Madre, cuida de que mi familia no se aparte de la fe.