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¡Hola, Madre¡ Cuánto tiempo, ¿eh? Solo quería darte las gracias por todo lo que haces por mí y conmigo. Ayúdame a saborear la cruz de Cristo para que me convierta y sepa soportar todo lo que sea que venga. Te quiero, aunque no te lo demuestro, y te necesito aunque no te merezco. ¿Sabes? Eres la mejor Madre del mundo.