Skip to content Skip to footer

Madre mía querida, te pido por el sacerdote que Tú sabes que el maligno le está dando toda la libertad para que se pierda. Yo persevero ofreciéndote mi vida por su sacerdocio y su santidad, como te lo prometí el Año Sacerdotal, impuesto por el Santo Padre. Velar por un sacerdote que está siendo cruelmente perseguido por el Apostolado con tanto amor a Ti, a la Santa Eucaristía y al Santo Padre, que realizaba como párroco y no ser un sacerdote de la liberación. Confío que seas una Madre para él y lo protejas con Tu Manto para que el diablo no lo siga atacando.