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Madre mía querida, protege la Iglesia de mi país, que el maligno está actuando cada día más con su astucia. Persevero en lo que Tu siempre pides: oración, penitencia, ayuno y dame tu humildad para perseverar y aceptar hasta el final de mi vida la Santísima Voluntad del Padre y Protege a los sacerdotes que solo Dios conoce su alma y están siendo víctimas de una cruel persecución. Confío en Ti, Madre de los sacerdotes, salva la Iglesia de mi país, por favor.