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Virgen Madre, te miro y… quiero verme como tú, para que, en mí, tu reflejo alcance hasta lo más profundo del alma de los que no te conocen, para gloria de Dios. San Josemaría también tenía tu sonrisa, la sonrisa… esa sonrisa dulce que muestra la esperanza, la caridad, ¡¡mucho amor!! Te quiero, Virgen Santa, estés donde estés te llevaré conmigo… Tú, tu hijo Jesucristo; con la gracia del Espíritu Santo miraré hacia delante para la gloria del Cielo. Amén.