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Madre mía querida, te pido y ofrezco lo que me pidas, por la santidad del padre Juan Esteban, que estos momentos sean muy valiosos para él teniendo una intensa vida de oración, silencio y escuche como lo hiciste Tú, cuando tu respuesta fue «HAGASE». Dale todo tu amor, que es el verdadero, el tuyo y el Amor del Padre y llévalo en tus brazos junto a Jesús.
Gracias por la misión que me diste, de velar por ellos, como lo hiciste Tú con los discípulos de Jesús. Con tu ayuda nunca te voy a defraudar.