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Querida Madre Santa María, solo estoy cumpliendo con lo que pedía un hijo predilecto tuyo, San Josemaría: velar por los sacerdotes diocesanos. Ayer en la Santa Eucaristía renové mi ofrenda al Padre por ellos. Señora mía, confío que los seguirás protegiendo con tu manto. Enséñanos el amor a Ti con el Santo Rosario, la Adoración a Jesús Eucarístico, el amor y obediencia al Santo Padre, y el sacramento de la confesión frecuente para recibir a Tu Hijo dignamente. Madre querida, con humildad te pido les sigas dando la fortaleza que han tenido hasta ahora, que nunca decaigan. Soy una hija que te ama con todo el corazón, ayúdame a perseverar en mi ofrenda.