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Señora, soy yo. Ahora te pido que me ayudes, que no tenga nada malo, ayúdame. Hasta ahora te he rezado con desesperación, con angustia, ahora te pido que me ayudes a rezarte con confianza, fe y esperanza. Ayúdame por tu inmensa bondad, creo en ti, confio en ti, espero de ti, sé que no me dejarás de tu mano. Entre tú y san Josemaría no me desampareis. Tú tienes mucha influencia ante tu Hijo, y san Josemaría siempre fue muy sensible a las penas, problemas y necesidades de los hombres. Me he buscado dos buenos aliados. Interceded por mí. ¡Señora, ayúdame! Jesús, Hijo de David, ten compasión de mi. Confío en ti, espero en ti, Señor. Por la dolorosa Pasión de tu Hijo, ten misericordia de mí.