Skip to content Skip to footer

MADRE querida, no puedo dejar de invocar Tu Amor por la injusticia que se está cometiendo en Chile, con el padre Fernando y sus sacerdotes. Me abandono totalmente en las Manos de mi Padre, ofreciéndole mi vida de oración y penitencia por ellos. Han propagado siempre el amor a Ti, a la Santa Eucaristía, al Santo Padre y al sacramento de la CONFESIÓN. Confío en Jesús y María.