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Madre, protege con Tu Manto a tus sacerdotes, que se abandonen totalmente en las manos del Padre cumpliendo con mucha fidelidad su labor apostólica, alejándose de todo lo que no les deje ser fieles representantes de Cristo aquí en la tierra. Te ofrezco mi vida de penitencia y oración por la santidad de ellos, fue la promesa que te hice para el Año Sacerdotal. Con Tu ayuda nunca me arrepentiré.