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Madre querida, aquí estoy de nuevo hablando contigo, pidiendo tu auxilio, pues no deseo superar nada ni a nadie, sino demostrar que podemos, y que con amor y dejando de lado toda la rabia de los demás, se puede trabajar. Por favor, no nos dejes pues nos ponemos bajo tu amparo. Gracias por todas las gracias que de ti recibo, que sabes que son muchas. Cuida de mi familia como siempre lo haces.