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Madre mía, te agradezco el cariño y protección que le diste al padre Fernando, al enfrentarse a personas tan extraviadas espiritualmente. Te pido la conversión para ellos, que tanto la necesitan, y el Amor del Padre. Gracias, Madre querida, porque nunca abandonas a quien tanto te ama. Te amo con todo mi corazón. Toda mi confianza está puesta en Ti.