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Queridísima Mamá: voy a ser breve, luego lo prosigo en nuestra oración, ahora tengo que estudiar, pero no puedo más. Estoy rota por dentro. Ayúdame a seguir con la fortaleza para estudiar mucho esta tarde y noche. Y que el examen mañana me salga bien… No sé por qué, pero tengo un sentimiento de no aprobarlo, y me da miedo… ¡Me da igual! Madre mía, que aprenda de tu humildad (Magnificat!) y que no me importe lo que piensan los demás. Que sepa ofrecértelo y empezar de nuevo una segunda vez si hace falta. Enséñame a descubrir la voluntad de Dios y a aceptarla. Pero quiero ser buena estudiante, Mamá… Te quiere y te necesita como nunca, tu hija «solitaria»… ¡Ayúdame a seguir viviendo la caridad en estas circunstancias!