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Madre mía, gracias por la perseverancia que me has dado, hoy día de tu aparición al Carmelo, se cumplen dos años que te ofrecí mi vida por los sacerdotes, por su santidad: «Santos sacerdotes, santos feligreses». Era la petición de San Josemaría, que siempre tuviéramos en nuestras oraciones a los sacerdotes. Siempre protégelos con Tu Manto para que los defiendas del maligno.