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Madre querida: me gusta hablar contigo y creo que cada día más. Quiero contarte que en medio de tanta tormenta de vez en cuando hay un claro. Espero que el tiempo vaya poco a poco imponiendo un poco de orden y de cordura a todo, ya sabes a qué me refiero. Gracias por tu ayuda, no me olvido nunca de rezar mis oraciones, y aunque a veces no sean muy largas, son sinceras y con mucho amor. Gracias, Madre.