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Todavía no se ha apagado la vibración que diste a mi alma con ocasión de mi última visita a Torreciudad. Quiero estar presente en la próxima Jornada de la Familia para agradecerte la gracia de la conversión y la paz de mi alma. Ahora te pido la perseverancia y fidelidad a Jesucristo para acercar a los demás a Dios.