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Virgen querida de Torreciudad, que tienes encomendada a mi hija, te suplico la cuides mucho. Te pido ayuda. Yo sola, no puedo. Pide, te suplico, al Espíritu Santo que le envíe luz y derrame siempre sus dones sobre ella. Necesita mucha protección. Tú sabes el motivo. Te suplico por mí, mi fortaleza y mi salud. También soy madre, como Tú. Auxíliame en mis necesidades. Y mi madre, tan bonita, a sus 83 añitos, enferma, muy enferma. No la dejes de tu mano. Confío en Tí, Madre, Señora. Mírala. Suplico que no sufra. Es muy buena. Me resulta increíble verla así. Y aceptarlo, es siempre difícil. Madre de Dios y Madre Nuestra, acuérdate de nosotras. Te necesitamos mucho. Te quiero, también te beso.