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De nuevo, Mamá, te pido ayuda. A veces parece que sólo acudo cuando estoy angustiado y las cargas de este mundo me agobian. No es mi intención, pero de mi miseria me espero cualquier cosa. Sabes que denuevo el trabajo flojea, que tengo muchos hijos, que mi matrimonio sufre… Hay nuevas circunstancias que pueden ayudarnos, que salgan en bien de mi familia. Te pido por mis hijos, y sobre todo por el que hizo la Comunión ayer. ¡Qué alegría! Protégenos y cuida nuestra vocación. Danos paz, te queremos, Madre.