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(De una carta-testimonio recibida el día del Encuentro de Pueblos de América)

Nuestra Señora de Torreciudad: gracias por haberme concedido todos mis deseos. Uno de los mejores sueños fue tener a mi hija junto a mí. Era algo imposible por estar tan lejos de ella, es muy difícil vivir así. Pero ella siempre ha estado en todo momento aquí y en mi corazón. Ahora ya es un año que está conmigo y es la segunda vez que vengo con ella, y estoy muy agradecida contigo de todo corazón.
Sólo quiero volver a mi país junto con ella. Por favor, protégenos, cúbrenos con tu manto, mi señora. También estoy pasando clases de auto-escuela para sacarme el carnét y con tu bendición espero lograrlo. Yo sé que tengo fe, cuando tengo que ir a clases siempre me acuerdo de ti. Gracias por estar siempre en mi mente.
También te pido que me des salud y trabajo. Virgencita, ayuda también a mi esposo, que pueda conseguir papeles. Aquí sin papeles no eres nadie, nadie te da trabajo y nadie te escucha. Pero yo soy fuerte y soy la sostén de mi pequeña familia. Si al menos él pudiera conseguir trabajo…
Protege también a mi familia en mi país, a mis hermanos y a mis sobrinos. Añoro y sueño con volver algún día a mi país con los míos, pero no antes de dejarles un futuro mejor que el mío. Creo que te escribo lo mismo que te digo todos los días. Muchas gracias por todo, nunca me cansaré de decirte gracias por tu bendición. No me abandones nunca. Gracias.