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¡¡Hola, Madre mía!! Gracias, muchísimas gracias por no dejarme sola y mantenerme siempre de tu mano y de la mano de tu Hijo. Por todos los momentos que hemos superado juntas, ¡¡y por los muchos mas que superaremos!! Te pido sigas oyendo mis súplicas y manteniéndome feliz, con fe, paciencia y perseverancia para lograr mis objetivos de ese trabajo que me abra las puertas, y de mi vida de pareja y familia con mi amado Michael. Gracias por todo, Madre mía: te quiero muchísimo.